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¿A qué temperatura debe estar la nevera?

Nidoprecio redacción·09 de octubre de 2026 4 min·Termómetros para nevera y congelador

Qué temperatura buscar en cada zona, cómo comprobarla de forma fiable y qué errores hacen que la nevera enfríe peor.

La nevera debe mantenerse entre 0 y 5 °C; en la zona central, unos 4 °C son un buen punto de referencia. El congelador, por su parte, debería estar a −18 °C o menos. Los números de la rueda del termostato no son grados sino niveles de frío, así que la única forma de saber la temperatura real es medirla con un termómetro.​

¿Por qué no hace el mismo frío en todas las baldas?​

El aire frío pesa más que el caliente y tiende a bajar. En muchos frigoríficos sin ventilación interior, la zona más fría es la balda de cristal que queda justo encima de los cajones de verdura. En algunos modelos, sobre todo los que tienen el elemento de refrigeración arriba, puede estar en otro sitio: el manual o las marcas del propio aparato lo indican. La puerta es siempre la parte menos fría, porque recibe aire de la cocina cada vez que la abres.​

Los frigoríficos No Frost o con ventilador reparten el frío de forma más uniforme. Aun así, las diferencias entre baldas no desaparecen del todo, y conviene saber dónde guardar cada cosa.​

¿Qué alimento va en cada zona?​

En la zona más fría colocas lo más delicado: carne y pescado crudos, embutido abierto y comida ya cocinada. La parte central y la superior sirven para yogures, quesos, postres y alimentos empezados, mejor en recipientes cerrados. Los cajones inferiores, algo menos fríos y más húmedos, son para frutas y verduras.​

En la puerta guarda lo que soporta mejor los cambios de temperatura: bebidas, mantequilla, huevos, salsas y mermeladas abiertas. Si el envase indica una temperatura de conservación concreta, esa indicación manda sobre cualquier regla general.​

¿Cómo se mide bien la temperatura de la nevera?​

Coloca un termómetro para nevera en el centro de la balda que quieras controlar, separado de la pared del fondo y fuera de la puerta. Lee el valor cuando la puerta haya estado cerrada varias horas, por ejemplo por la mañana antes de abrirla por primera vez. Justo después de colocar la compra de la semana la lectura no sirve, porque los productos aún no se han enfriado.​

Si marca más de lo debido, gira el termostato un punto y espera alrededor de un día antes de volver a medir. La nevera necesita tiempo para estabilizarse, y si corriges cada hora es fácil acabar con un ajuste demasiado frío. Tampoco tiene sentido enfriar más de lo necesario: cada grado de más supone un consumo eléctrico mayor.​

¿Qué termómetro elegir para nevera y congelador?​

Los analógicos funcionan sin pilas y se cuelgan de una rejilla o se apoyan en la balda. El termómetro analógico TFA de acero inoxidable cubre de −40 a +30 °C, de modo que sirve tanto para la nevera como para el congelador. Es normal que este tipo de modelo tenga una desviación de uno o dos grados.​

Los digitales muestran décimas y muchos guardan la temperatura máxima y mínima. Con el TFA 301042 digital puedes comprobar si la nevera se calienta durante el día, cuando la puerta se abre a menudo. Fíjate siempre en el rango de medición: el Elitech TM-2 llega a −10 °C, suficiente para el frigorífico pero no para el congelador.​

Si quieres vigilar los dos compartimentos sin abrir la puerta, existen estaciones con sensores inalámbricos como el ORIA con dos sensores. Una alarma suena cuando se supera el límite que hayas fijado, algo útil para descubrir una puerta que no ha cerrado bien. Comprueba que la señal atraviesa sin problemas las paredes de tu aparato.​

¿Qué errores hacen que la nevera no enfríe bien?​

Meter comida todavía caliente calienta todo el compartimento. Deja que se temple, sin olvidarla durante horas en la encimera, y guárdala en frío cuanto antes. Una nevera demasiado llena también enfría peor, porque el aire no circula: deja algo de espacio delante de la pared del fondo y de las rejillas de ventilación.​

Revisa además la goma de la puerta. Cierra la puerta sobre una hoja de papel; si sale sin ninguna resistencia, la junta ya no ajusta en ese punto. Una capa gruesa de hielo en el congelador dificulta la refrigeración, por eso conviene descongelarlo cuando se acumula. Y si el aparato está junto al horno o a un radiador, tendrá que trabajar más y en verano puede no llegar a la temperatura ajustada.​

¿También hay que controlar otras neveras?​

Sí, y a veces es ahí donde más se nota. Una nevera para bebidas que también guarda embutidos o quesos rara vez se ajusta con cuidado, y no siempre alcanza los valores de un frigorífico doméstico. En una nevera de compresor para el coche o la caravana, la temperatura exterior influye mucho. Un termómetro te dice en pocas horas si esos aparatos sirven para alimentos frescos o solo para refrescos.​

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la temperatura ideal de la nevera?
Entre 0 y 5 °C. En la zona central se suele tomar como referencia unos 4 °C; la puerta y los cajones de verdura son algo menos fríos.
¿En qué número pongo el termostato de la nevera?
Los números no son grados y cambian de una marca a otra. Una posición intermedia suele funcionar, pero solo un termómetro colocado en el centro de la nevera te confirma si es suficiente.
¿A qué temperatura debe estar el congelador?
A −18 °C o menos, tanto el compartimento congelador como un arcón independiente. Ponerlo más frío apenas aporta nada a los alimentos y aumenta el consumo.
¿Cuál es la zona más fría de la nevera?
En muchos frigoríficos, la balda de cristal justo encima de los cajones de verdura, porque el aire frío baja. En algunos modelos está en otra posición; el manual lo indica. La puerta es la zona menos fría.
¿Dónde se coloca el termómetro de la nevera?
En el centro de la balda que quieras controlar, lejos de la pared del fondo y fuera de la puerta. Lee el valor tras varias horas con la puerta cerrada, por ejemplo por la mañana.

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